El Estado Islámico (EI), o ISIS por sus siglas en inglés, es el actual hombre del saco que aterroriza a la sociedad del bienestar. Pero hubo un tiempo en que lo fue Al Qaeda y, según los expertos, puede que llegue otro tiempo en que lo vuelva a ser. Ambas organizaciones terroristas conviven en el tiempo a pesar de que la segunda parezca haber perdido todo protagonismo. A muchos incluso les podrá sorprender que Al Qaeda, a pesar de su baja presencia en los medios, sigue viva y su amenaza crezca por momentos.

Ambas son, actualmente, organizaciones separadas. Pero el EI nació como filial de la segunda, hasta su separación total en 2014. Al Qaeda, que significa “la base”, nace como una milicia a finales de los años 80 en el contexto de la guerra de Afganistán contra la invasión soviética. Establecen su base en este país y pronto reciben apoyos desde países como Pakistán o Sudán. Pero no será hasta 2001, tras los ataques del 11S contra las torres gemelas de Nueva York y el Pentágono, cuando Al Qaeda se convierte en enemigo número uno del mundo y pasa a ser el símbolo del terror que lucha por Bombero en el 11Sdesestabilizar la estabilidad de las sociedades occidentales. Tras esto el gobierno estadounidense lanza una ofensiva atroz contra los terroristas logrando incluso expulsarlos de Afganistán. Al Qaeda quedará considerablemente tocada, pero no hundida. De hecho, la guerra de Siria propició su expansión en lo que, como dijimos anteriormente, luego se conocería como el EI.

Entre ambos grupos pronto empezaron a surgir diferencias hasta su cisma en 2014. Mientras que para Al Qaeda no es importante la territorialidad, el objetivo principal del EI es el control de un territorio, donde debe centrar su principal ofensiva. Además, el EI aboga por una interpretación del Islam más estricta y por una yihad (guerra santa) aún más sangrienta, donde se puede incluir quemar a las víctimas, algo impensable para los fanáticos de Al Qaeda.

 

Lo que se dice de los terroristas

Y para comprobar que Al Qaeda sigue existiendo no hay más que bucear un poco entre las diversas informaciones que se publican sobre ella. No abrirán informativos ni ocuparán las páginas centrales de los diarios, pero la red terrorista sigue presente en la información. De hecho, como último ejemplo, el diario español 20 Minutos publicaba hace unas horas esta noticia en la que se menciona la considerable presencia de los terroristas en la provincia siria de Idlib. Ayer mismo el New York Daily News publicaba la destitución de un gobernador en Yemen por su presunta vinculación al grupo.

La amenaza de Al Qaeda es vigente, como así confirma el secuestro de una cooperante francesa a principios de este mes. El país galo puso especial atención a este hecho, como vemos en esta información alojada en Le Monde: Al Qaeda reivindica en un vídeo el secuestro de la francesa Sophie Petronin, directora de una ONG para niños malnutridos en Mali. La información también tiene su repercusión en Sudamérica, como podemos comprobar por esta noticia publicada en el mexicano El Universal, ya que junto a la francesa aparecen otras cinco personas, entre ellas una monja colombiana, capturadas en distintas fechas.

En esta otra publicación de El País vemos cómo aún se sigue luchando contra estos terroristas. Destacan las palabras del experto estadounidense en terrorismo Thomas Joscelyn: “Han construido en Siria su mayor fuerza paramilitar de la historia” y “siguen planeando ataques contra Estados Unidos desde Afganistán”; destaca además el esfuerzo de su país, que solo en enero ya había eliminado a 150 miembros de Al Qaeda.

 

El terror como arma

El 11S fue el antes y después definitivo de la organización. Su infame popularidad se disparó y EEUU delaró la guerra de forma unilateral a Afganistán. En poco tiempo los americanos expulsaron a los talibanes del país asiático, pero, a pesar de quedar arrinconada, Al Qaeda seguía fuerte y con ganas de Osama Bin Ladenatentar, como así lo hizo en Madrid el 11 de marzo de 2004 y el 7 de julio del año siguiente en Londres. La muerte de su líder, Osama Bin Laden, y la escisión del EI dejarían a la organización mermada, pero jamás muerta.

De hecho, informaciones recientes aportan hechos escalofriantes que demuestran todo lo contrario. El pasado día cinco esta información de El Economista reflejaba lo hablado en Madrid por una mesa de expertos en terrorismo: “Al Qaeda nunca se ha ido, permanece fuerte y se prepara para volver a atacar Occidente”. Afirmación que alababa el diario digital Cuarto Poder aquí y que se apoya en fuentes policiales y servicios de inteligencia españoles: liderados ahora por Mohamed Ayman al Zawahiri, la organización podría aprovechar la debilidad del EI para recuperar el protagonismo con un gran atentado, superior incluso al del 11S. El País va más allá y amplía esta información a raíz de las declaraciones del terrorista detenido Sharif al Masri; el yihadista confesó que Al Qaeda había conseguido lo que denominan la bomba sucia, un artilugio nuclear casero en cuyo diseño trabajan desde hace años; estas fuentes también señalan que los terroristas podrían estar trabajando en la consecución de un sueño al querer usar armas químicas y biológicas. ¿Tardaremos mucho en ver de nuevo a una resucitada Al Qaeda abriendo informativos y ocupando portadas de periódicos en todo el mundo?

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