El entorno del presidente de EE.UU., Donald Trump, sigue aireando trapos tan sucios que le han obligado a ofrecer una entrevista en exclusiva a la cadena de televisión Fox -uno de los pocos medios de comunicación americanos afines a su máximo dirigente- para dar explicaciones sobre estas últimas revelaciones. Trump está viviendo una semana “horribilis” tras conocerse que untó a una actriz porno y a una estrella de Playboy con las que habría mantenido una relación sentimental para pagar su silencio; además, su exjefe de campaña, Paul Manafort, acaba de ser condenado por 8 delitos de fraude que le pueden acarrear pasar el resto de sus días entre rejas.

 

La manta sobre la que está cubierta la verdad del personaje que preside el país más rico del mundo continúa destapándose irremediablemente y todo apunta a que hay mucho más por descubrir. Ya el lunes, antes de que saltaran estos escándalos, El País publicaba bajo el título “La telerrealidad atrapa a Trump” una información sobre las amenazas de Omarosa Manigault Newman, exasesora del dirigente político que, además de llamarle racista y definirle como mentalmente incapacitado para ejercer como presidente, asegura que tiene información que podría poner en serio peligro su carrera.

Una nueva amenaza más de ese “tirar de la manta” que está poniendo sobre las cuerdas a un personaje que desde su anuncio a presidir EE.UU. desde el partido republicano anda sobre el filo de la navaja. ¿Y cuántas instituciones políticas y dirigentes no se verían en problemas si alguien tirara de sus mantas? Aquí en España, y concretamente en Andalucía, tenemos unos cuantos ejemplos. A veces, dirían algunos, es mejor dejar las cosas como están para evitar males mayores al que se intenta solucionar. De ahí que ser periodista nos dé, en algunas ocasiones, la ventaja de conocer más a fondo que el ciudadano de a pie los entresijos de una sociedad llena de aristas que jamás saldrán a la luz.

Donald TrumpPero para un cargo político tan importante como el que ejerce Donald Trump y con un pasado lleno de polémicas y episodios oscuros, no le iba a ser tan fácil salirse de rositas. En la entrevista concedida a Fox no se amilanó en reconocer haber pagado el silencio de sus dos examantes -inciso: ¿le dará algún día a Melania Trum por tirar de la manta también?- añadiendo que el dinero no había salido del presupuesto de su campaña, sino de su propio bolsillo, para así librarse de ser juzgado por financiación ilegal. Mujeriego y cornudo sí, pero todo legal.

En cuanto a su exasesor Manafort, ya ha anunciado que está considerando indultarlo, y de esta forma evitar que sea usado para un nuevo caso más del “tira de la manta”. Y es que aún continúa abierta la causa que investiga las supuestas injerencias de la trama rusa en las pasadas elecciones, causa abanderada por el juez Mueller que podría mejorar la difícil situación de Manafort a cambio de valiosa información al respecto.

¿Y qué consecuencias tendrá todo esto sobre Donald Trum? Jurídicamente, de momento, ninguna, como bien explica el diario británico The Guardian en este interesante recopilatorio de preguntas y respuestas sobre este caso. Según explica el rotativo inglés, no se podrán presentar cargos criminales contra el magnate inmobiliario pero se estrecha el cerco sobre él. Donde sí podría pagar un precio Donald Trump por estos escándalos es en las elecciones legislativas que tendrán lugar en EE.UU. el próximo mes de noviembre, aunque sus índices de popularidad apenas han caído en lo que va de año. O como escribió el periodista Benjamin Wittes en este artículo en The Atlantic: “Nobody, including him, has much idea when the next blow is coming” (“Nadie, ni siquiera él, tiene mucha idea de cuándo llegará el siguiente golpe”). Estaremos atentos.

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