Mientras los asuntos internos marcan la agenda informativa en nuestro país, el mundo sigue girando y la situación en Oriente Próximo está cambiando significativamente en los últimos meses. El pasado martes caía Raqa, capital en Siria de los yihadistas, que llevaban controlando desde marzo de 2013. Esta ciudad, en la que cometieron cientos de atrocidades, era el último gran bastión de los terroristas, por lo que supone una gran victoria moral y deja prácticamente al califato virtualmente inexistente.

Desde 2013, el Estado Islámico (EI), o ISIS, inició una lucha cruenta para construir su denominado califato. Aprovechando la guerra en Siria y la inestabilidad de la zona, lograron controlar una amplia zona de terreno equivalente a la isla de Gran Bretaña. Como se puede ver en el mapa de abajo, en su época de máximo apogeo llegaron hasta las mismísimas puertas de la frontera con Turquía, llegando a ocupar casi un tercio de Siria y un tercio de Iraq. Algunas fuentes hablan de que llegaron a tener unos 200.000 combatientes, de los cuales hasta 5.500 podrían provenir de países occidentales. Más datos en este informe publicado por el informativo peruano La Prensa.

Territorio ocupado por el ISIS

Territorio ocupado por el ISIS

Pero tras las ofensivas desde ambos países ocupados, el ISIS comenzó una pérdida paulatina de terreno y de sus principales bastiones, lo que le deja hoy día en una pequeña y descabezada provincia al este de Siria. ¿Está cerca el fin del grupo terrorista? Según palabras del presidente estadounidense Donald Trump, se puede vislumbrar su fin tras la caída de Raqa: “Con la liberación de la capital de ISIS y la vasta mayoría de su territorio, el final del califato de Estado Islámico está a la vista”.

Pero los expertos no lo tienen tan claro. Si bien coinciden en que han fracasado en su misión de crear un califato y ocupar territorios, el ISIS podría seguir operando como un grupo desterritorializado que no podrá ser vencido hasta que no se derrote su estructura de poder. De hecho, según cuenta este informe del The New Yorker, cuentan con 36 provincias, entre ellas las del Sinaí egipcio, Libia y Afganistán, que podrían verse reforzadas tras la expulsión de los combatientes de los territorios principales.

 

Ciudades bastión

El plan del ISIS para la creación de su califato pasaba por la conquista de grandes ciudades como Mosul en Iraq y Raqa en Siria, por lo que la ofensiva antiterrorista se centró en la recuperación de ambas. En octubre de 2016, una coalición de milicias y fuerzas gubernamentales del país iraquí iniciaron la batalla por la recuperación de Mosul, que consiguieron tras nueve meses de duros enfrentamientos. Esta victoria supuso un hito clave para la expulsión de los yihadistas de Iraq. Aún así, el país asiático se encuentra al borde de la guerra civil, ya que la reclamación de los kurdos en cuanto a la creación de su propio estado ha devuelto la inestabilidad a un más que convulso territorio.

La situación en Siria es muy parecida. Tras la victoria en Raqa, los problemas persisten. El país, que ya de por sí vive una cruenta guerra que llega ya a su séptimo año, se encuentra en una nueva situación. La ocupación de los yihadistas de Raqa creaba una especie de línea divisoria entre los ejércitos rebeldes al norte, apoyados por los estadounidenses, y las fuerzas de Bachar Al Asad al sur, apoyadas por los rusos. Ahora que esta línea no existe podría significar un nuevo choque directo de ambas facciones, por lo que los gobiernos de EE.UU. y Rusia tienen ahora un papel importante en el futuro de este conflicto.

Soldado

 

Ataques terroristas

Pero hablar de ISIS en un país occidental, en lugar de trasladarnos a lo mencionado anteriormente, nos traslada más a los ataques que los terroristas realizan en nuestros países. Solo en Raqa han muerto casi 1.900 civiles, pero no es hasta que el terror llega a nuestras puertas cuando nos damos cuenta de a lo que nos enfrentamos. Aún así, el 90% de los ataques se producen en Asia y África, como el último cometido en Somalia que dejó casi 300 muertos en la capital.

¿Influirán las derrotas del ISIS en la disminución de atentados en Occidente? Es algo difícil de prever, porque, aunque dé la sensación de que hay menos atentados y de que su organización aparezca debilitada, el último cometido este verano en Barcelona demuestra lo contrario. Además, están los lobos solitarios, que sin necesidad de instrucciones directas desde la cúpula de la organización pueden causar masacres como las vividas en Francia y en Reino Unido en los últimos años. De hecho, los expertos hablan del “efecto de los retornados”, los muchos huídos de las filas del ISIS que, si bien la mayoría buscarán nuevos asientos en Oriente Próximo, algunos de ellos pueden buscar refugio en países occidentales donde extender su imperio del miedo.

La amenaza sigue ahí, también proveniente, además, de otros grupos como Al Quaeda, como hablábamos en un post anterior. Pero el miedo es algo que solo los cobardes temen, y quizá sea el miedo y la cobardía lo que mueva a estas personas a querer imponernos su mandato, por lo que sucumbir a estos sentimientos es casi como pensar como ellos. No se dejen amedrentar.

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