La configuración política de los EE.UU. difiere mucho de lo que conocemos en España y en otros países europeos cercanos. El gobierno americano es una república federal basada en una democracia presidencial, donde la figura del presidente, que se elige cada cuatro años y no puede superar los dos mandatos consecutivos, cumple una importante labor como jefe de Estado y de Gobierno y como comandante en jefe de todos los estamentos del ejército más poderoso del mundo.

También cuenta con algún poder legislativo, pero éste se reparte fundamentalmente en las dos cámaras Donald Trumpsituadas en el edificio del Capitolio de Washington: la Cámara de Representantes, cuyos componentes se eligen también cada cuatro años, dos después de la elección del presidente; y el Senado, compuesto por dos senadores por estado. La primera vendría a asimilarse a nuestro Congreso de los Diputados, y la segunda, obviamente, a nuestro Senado, aunque sus funciones son más dispares. Sobre todo en cuanto al peso de su poder, ya que en EE.UU. el Senado toma decisiones más importantes y tiene mayor posibilidad de atar las manos del presidente a la hora, por ejemplo, de firmar tratados internacionales.

Estas pasadas elecciones legislativas, denominadas de “mitad de mandato” o “mid-term” al celebrarse tradicionalmente en el ecuador de la legislatura presidencial, sirven para renovar la Cámara de Representantes y un tercio del Senado. De los más de 400 asientos en juego, los republicanos, partido apoyado por Donald Trump, han perdido 32, por lo que con 198 congresistas ceden su mayoría al partido demócrata, que consigue 227. Por su parte, la renovación del tercio del Senado apenas mueve ficha ya que los republicanos afianzan su mayoría con un senador más. ¿Qué suponen estos resultados para el futuro político de los EE.UU.?

 

Trump, debilitado

La principal consecuencia de una mayoría demócrata en la Cámara de Representantes frente al poder republicano de su presidente, Donald Trump, es el poder de este órgano para atar en corto a su máximo dirigente. Queda rota la tranquilidad de Trump para ejercer su poder presidencial a la hora de, por ejemplo, lanzar decretazos como el veto migratorio que impuso apenas llegado al poder. O para cumplir promesas electorales como la liquidación de la reforma sanitaria de Obama o la construcción del controvertido muro con México, decisiones ambas que podrían verse frenadas por los congresistas demócratas.

 

Injerencia rusa

La posible participación del gobierno ruso para aupar a Trump al poder le ha causado ya más de un dolor de cabeza al presidente estadounidense, sobre el que pesa una investigación llevada a cabo por el fiscal Mueller y en lo que el propio Trump denomina “caza de brujas”. Mueller espera poder interrogar personalmente al presidente, que durante estos dos años ha impuesto todos los cortapisas que estaban en su mano para alejar de su entorno la investigación, pero estos impedimentos quedan ahora más limitados por su minoría en la Cámara de Representantes. Además, según el resultado de esta investigación, los congresistas podrían iniciar el proceso de “impeachment”, un juicio político contra Donald Trump que podría desembocar en su hipotética destitución.

Casa Blanca

 

Congreso multicultural y más femenino

Con casi cien congresistas mujeres elegidas en las pasadas elecciones, la Cámara de Representantes a partir de este 2018 es la más femenina de la historia de los EE.UU. Aunque aún muy lejos de conseguir la paridad, la presencia política de la mujer cobra un papel nunca antes visto en el país norteamericano, poder que se ha visto aupado, según los expertos, como contraprotesta a las políticas Estatua de la libertadmachistas de Trump y el movimiento “metoo”. En este sentido, Ilhan Omar y Rashida Tlaib (Michigan) se han convertido en las primeras mujeres musulmanas en llegar a la Cámara de Representantes. Además, la demócrata Alexandria Ocasio-Cortez, considerada por El País como “estrella emergente del progresismo en EE.UU.”. consigue un asiento con solo 29 años, convirtiéndose en la congresista más joven elegida en la historia de esta cámara. Otro hito histórico lo ha conseguido Jared Polis, primer gobernador electo en declarar abiertamente su homosexualidad.

 

Alta participación

El elevado índice de participación, inusual en esta cita, también da pie a numerosas conclusiones, entre ellas la del deseo de los estadounidenses de apear a Donald Trump de la Casa Blanca. Pero la victoria demócrata no ha sido tan contundente como para echar campanas al vuelo, y Trump, además de haber sabido también movilizar a sus votantes, mantiene la mayoría en el todopoderoso Senado. La boyante economía americana y el discurso anti inmigración del magnate con el que se alinean muchos norteamericanos hacen que el partido demócrata tenga que trabajar duro si en dos años quiere recuperar el poder presidencial.

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