Cuando la polémica está servida, las redes sociales echan humo. El ser humano es crítico por naturaleza, lo cual no tiene por qué ser malo, pero el espejo a estas críticas que supone las redes sociales puede ser a veces peligroso. El caso del cartel de Navidad de Sevilla es otro claro ejemplo de cómo el poder de las redes sociales puede incluso llegar a tumbar una obra de arte.

 

El pasado sábado la Asociación de Belenistas de Sevilla presentaba, como cada año, el cartel anunciador de la Navidad, y en pocos minutos la mofa fue general en Twitter, Instagram y Facebook. Surgieron cientos de comentarios criticando la “pose afeminada” del ángel, el símil fálico con la Giralda o el parecido del protagonista de la obra con personajes famosos como el jugador de fútbol Griezmann. A continuación tienen una imagen del cartel y algunos tweets sobre él:

Las redes sociales y el cartel de Navidad de Sevilla

 

 

Tras los múltiples comentarios surgidos, la mayoría de ellos en la línea de los anteriores, muchos medios de comunicación han dado aún más eco al asunto, llegando incluso a los informativos nacionales. Los memes tampoco se han dejado de rogar, como vemos en este enlace. Se ha llegado a hablar incluso de que la asociación promotora del cartel lo iba a retirar, algo que han desmentido rápidamente. El propio autor del cartel, Manuel Peña, ha lamentado los comentarios vertidos y ha defendido su obra: “Pienso que la imaginación de estas personas podría haber llegado a la idea con la que yo he concebido el cartel”.

 

Pero lejos de querer analizar la calidad artística y significativa del cartel, en este post queremos analizar el poder que hoy día las redes sociales ejercen sobre asuntos como este. No deja de ser un simple cartel de Navidad, pero el daño a la obra y al artista son ya irreparables y cabe preguntarse si la autoridad de las redes sociales debería ser tan alta como para hundir la carrera profesional de una persona. ¿Debería realmente la asociación retirar el cartel solo porque la mayoría de personas lo han criticado en estas plataformas? ¿Es la voz social suficientemente crítica para que se tomen decisiones drásticas y acordes a lo que publican? ¿Tomaríais una decisión importante basándoos en estas publicaciones?

 

En el tuit que publicamos a continuación vemos otra de las grandes fuerzas de las redes sociales: lo que podría haber sido una anécdota local, se ha viralizado a nivel nacional y todo el mundo habla ya del cartel de Manuel Peña. El nombre de este artista ha recorrido toda la península y, si es verdad que no existe la mala prensa, esto supondrá un beneficio para él. O también puede ocurrir todo lo contrario, ya que debido a esto su nombre ahora mismo está pegado a un aspecto negativo del puede no librarse nunca. ¿Qué opináis?

Las redes sociales y el cartel de Navidad de Sevilla

 

En definitiva, la generación de opinión pública a través del social media es indiscutible, los humanos por fin hemos encontrado el perfecto altavoz social para expresar nuestros pensamientos y emociones sobre cualquier asunto por nimio que sea. Pero es la calidad de nuestras opiniones lo que nos debemos cuestionar, ya que es muy fácil hablar sin pensar y, muchas veces, amparados en el anonimato, vertemos juicios de valor altamente destructivos y nada constructivos. Y es mucho lo que se pone en juego a la hora de crear estos juicios que, en muchos casos de forma injusta, pueden hacer mucho daño. Somos libres de pensar, pero quizá deberíamos ser más restrictivos a la hora de tuitear.

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