Oímos hablar mucho de Big Data pero, ¿sabemos realmente qué es? La revolución digital que vivimos (o Cuarta Revolución Industrial, como ya la denominan los expertos) ha permitido que las empresas puedan acumular miles de datos que antes se perdían o eran imposibles de gestionar de forma analógica (es decir, en papel de toda la vida). Los grandes arcones de ficheros han sido sustituidos por máquinas de almacenamiento masivo que son capaces de acumular datos más allá de nuestros nombres, apellidos e información básica y personal.

 

Una definición de este término sería esta, extraída de este enlace: Big Data es un término evolutivo que describe cualquier cantidad voluminosa de datos estructurados, semiestructurados y no estructurados que tienen el potencial de ser extraídos para obtener información.

 

Los humanos, gracias a nuestra continua exposición al medio online, generamos a diario una cantidad El Big Data es una tendencia crecienteinmensa de datos que son recopilados y analizados por las empresas para generar nuevas oportunidades de negocio. Los datos se pueden extraer de múltiples formas (vídeos, formularios, software, hojas de cálculo, audios…) y pueden ser no solo datos personales, si no de todo tipo, ya que pueden provenir de fuentes como automóviles, GPS, maquinaria (Internet de las cosas), smartphones y, por supuesto, las redes sociales. Imaginaos la cantidad de datos que Facebook puede recopilar a diario y la información tan valiosa que le proporcionamos; hay quiénes afirman incluso que Facebook nos escucha a través de nuestro teléfonos móviles.

 

Lo que sí está claro es que el Big Data, si se usa de forma legítima, puede ayudar en muchos aspectos a mejorar nuestras vidas, no solo desde el punto de vista de las ventas. Por ello no es de extrañar que, como vemos en esta encuesta publicada por Expertos Negocios Online, el Big Data es la segunda tendencia que mejor funcionará en marketing digital en el año 2018.

 

Si observamos las gráficas publicadas a continuación y obtenidas de Google Trends, vemos además que es una tendencia creciente en los últimos cinco años. En cuanto al gráfico geográfico también es curioso ver cómo los países asiáticos son los que más interesados están en esta tecnología. España se sitúa en décima posición, por delante de países como Francia y EE.UU.

 

 

Soluciones Big Data

Para aplicar soluciones Big Data a nuestros negocios hay muchas herramientas y plataformas online que ofrecen sus servicios para trabajar esta tecnología. Es un proceso complicado, que empieza por el acceso y autorización granular de los datos, protección y autenticación integrada, encriptación y auditoría y análisis que desembocan en una arquitectura de datos unificada. También hay creadas tecnologías específicas como NoSQL y Hadoop que se dedican exclusivamente al Big Data.

 

Y, como decíamos, esta tendencia no solo puede ayudarnos a mejorar las ventas en nuestros negocios, si no que, aplicada a otros sectores, puede mejorar nuestra calidad de vida. La administración pública, el turismo, la sanidad, hacienda… todos ellos disponen de grandes almacenes de datos que con un buen análisis y el uso de las herramientas adecuadas pueden aportar importantes soluciones. Hay ya muchos ejemplos reales de uso de Big Data en este sentido: se integran datos de historiales clínicos con otros de redes sociales para detectar brotes de gripe en tiempo real; se usan datos de tráfico rodado para mejorar la movilidad en las ciudades; o el uso de datos personales (a veces trascendiendo el derecho a la privacidad) para evitar ataques terroristas. Ver más ejemplos aquí.

 

Ventajas y desventajas

Como vemos parece que el análisis Big Data aporta muchas soluciones ventajosas, pero también hay algunas desventajas dignas de mencionar. Además de la dificultad de gestionar bases de datos tan vastas, se suman otros peligros que van ligados a esta tecnología.

 

El Big Data es una tendencia crecienteEl principal, como ya hemos comentado, es la pérdida de privacidad individual. Casi todo lo que hacemos deja un rastro que las empresas y gobiernos utilizan no siempre para bien. Hasta acciones banales como poner a cargar nuestro teléfono pueden ser registradas. La información que se recopila es excesiva y, en muchos casos, no se respeta nuestro derecho a la privacidad. Estamos continuamente vigilados. También se producen muchos robos de datos por parte de hackers que nos ponen aún más al descubierto.

 

Además, el estudio masivo de datos nos deshumaniza, nos convierte en masas clasificadas por nuestros movimientos online a las que dirigir mensajes comerciales y entre las que fomentar el consumismo masivo. También un mal uso del Big Data puede ser fatal; muchos acusan a esta práctica de la crisis financiera del 2008, en la que los estudios de Big Data fallaron y no previeron lo que se venía encima. Avances tecnológicos, médicos, empresariales… lo que está claro es que el Big Data aún tiene mucho que aportar, pero no todo es oro lo que reluce.

 

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