“Keep calm and carry on”. De nuevo el lema británico vuelve a tener gran significado en un país golpeado otra vez por el terror. El atentado indiscriminado de hace dos noches conmociona al mundo e irrumpe en un momento histórico y decisivo para el Reino Unido. En plena negociación por el Brexit y tras el ataque perpetrado hace dos meses en Westminster, los ingleses se enfrentan en poco más de dos semanas a unas nuevas elecciones generales.

La campaña electoral se encontraba en pleno proceso cuando, alrededor de las 22.30 p.m. (hora inglesa),Cabina roja una bomba estallaba en el Arena de Manchester tras la celebración de un concierto de Ariana Grande. Las primeras informaciones eran confusas acerca de lo ocurrido, pero pronto se calificó el ataque de terrorista y empezaron a conocerse las macabras cifras del atentado: 22 muertos y 59 heridos, la mayoría de ellos niños y adolescentes. La campaña electoral se ve, de esta forma, interrumpida de forma indefinida con el apoyo unánime de los principales partidos.

 

Terror en Manchester

Los últimos atentados que están sacudiendo Europa están replanteando el concepto de terrorismo implantado en el colectivo social. El pistoletazo de salida a este “neoterrorismo” fueron los asesinatos a sangre fría de los cómicos de la revista satírica “Charlie Hebdo“, ocurridos en París en enero de 2015. Tras ellos vimos cómo los terroristas atacaban indiscriminadamente a cualquier ciudadano disfrutando de la libertad de vivir en un país democrático. Ataques a salas de fiestas, contra los derechos LGTB, contra restaurantes o mercadillos navideños, y con nuevas armas como machetes o al volante de camiones asesinos. Ataques que solo mentes perturbadas pueden idear y cuyo único fin es plantar el terror y acabar con derechos y libertades que ellos jamás entenderán.

Pero el atentado de Manchester añade un grado más a este nivel de no discriminación. Esta vez han sido niños y adolescentes los objetivos de este golpe, jóvenes que acababan de vivir uno de los mejores días de sus cortas vidas pero que, tras lo vivido, jamás olvidarán ese trágico acontecimiento. No lo harán, sin embargo, 22 de ellos, cifra ya confirmada de fallecidos. Cifra momentánea, ya que de entre los 59 heridos muchos de ellos se encuentran en estos momentos luchando por sus vidas.

Las informaciones que a lo largo del día de ayer fueron llegando confirmaban lo peor. Entre las víctimas hay menores de edad, entre ellas una niña de 8 años, una de las primeras víctimas identificadas. Pronto varios simpatizantes del Estado Islámico empezaron a celebrar la masacre y en la tarde ayer se confirmaba su autoría, aunque aún queda por saber si fue un individuo aislado o formaba parte de una célula terrorista. El autor fue identificado como un joven de 22 años de padres libios y de nacionalidad británica. Además, otro joven de 23 años, cuya identidad aún no ha sido facilitada, fue detenido en una de las redadas realizadas en el barrio de la ciudad inglesa donde residía el asesino.

 

8 de junio

El ataque, como decíamos, irrumpe en plena campaña electoral y ha obligado a los principales partidos a suspender sus actos. El pasado 18 de abril la primera ministra británica Theresa May anunciaba la convocatoria de nuevas elecciones generales, decisión aprobada al día siguiente por casi unanimidad en la Cámara de los Comunes del Parlamento. La fecha sería el 8 de junio, solo un año después del referéndum en el que los ingleses decidieron salirse de la Unión Europea.Union Jack

De esta forma, los ingleses se ven llamados de nuevo a las urnas de forma anticipada en un esfuerzo de su primera ministra por afianzar su poder tras la dura negociación que se avecina con Europa. Según esta información del diario conservador “The Sun“, publicada antes del atentado, los tories de Theresa May llevan una gran ventaja sobre sus principales adversarios, los laboristas de Jeremy Corbyn. Es quizá esta confianza en las encuestas lo que ha llevado a May a convocar unas elecciones que, presumiblemente, ratificarán el apoyo de los ingleses a sus decisiones en cuanto al Brexit. Pero las encuestas no siempre son fiables, y como ejemplo las pasadas elecciones británicas: el partido laborista sufrió un duro revés frente a los conservadores pese a que todas las encuestas hablaban de casi empate técnico entre ambos candidatos.

 

Además, el partido de Theresa May se enfrenta a una sociedad dividida por la decisión de abandonar la UE, sobre todo en las principales ciudades como Londres o la mencionada Manchester. Sus constantes cambios de opinión tampoco ayudan y están, de hecho, acortando distancias entre ambos candidatos, como también se confirma en la anteriormente citada noticia del “The Sun”. A ello hay que sumar el rechazo escocés al Brexit y el deseo de los norteños de celebrar un nuevo referéndum de independencia, deseo que puede verse reforzado si la nacionalista Nicola Sturgeon vuelve a triunfar en las próximas elecciones.

Los laboristas, por su lado, trabajan en una campaña centrada en medidas para los ingleses y alejada del discurso antieuropeo que nunca defendieron, pero según las encuestas están abocados a un fracaso aún más estrepitoso que el de 2015. Pero, como decíamos antes, las encuestas fallan, las distancias se están acortando y aún quedan dos semanas de campaña. Una victoria de Jeremy Corbyn supondría un nuevo revulsivo en un país ya de por sí revuelto, ya que en sus manos estaría la negociación de un Brexit al que se opone rotundamente.

 

Odio religioso

Y a todo esto hay que sumar la nueva situación en la que se coloca Reino Unido tras el atentado en Manchester. El ataque en pleno corazón de Londres de hace dos meses ya tenía a la sociedad inglesa en vilo, pero tras la bomba de hace dos días el país se confirma de nuevo como diana principal de los terroristas islámicos. El efecto que esto puede provocar en las futuras elecciones es aún difícil de prever, pero bien es sabidoNiño musulmán rezando que tras este tipo de acontecimientos el odio religioso encuentra nuevas vías para instalarse en la sociedad. De poco vale el mensaje de que el Islam, religión que abraza la paz, lo componen millones de personas y que estos desalmados son sólo una mínima representación de esta religión.

Estos ataques buscan infundir el terror y desestabilizar la cotidianidad de una sociedad libre, algo que difícilmente podrán conseguir. Es imposible garantizar la integridad física de cada ciudadano, especialmente en acontecimientos de este tipo  -a pesar de ello, se han recibido algunas críticas por la baja seguridad en el Arena de Manchester-. Seguramente tendremos que volver a vivir atentados de este tipo, por lo que es inevitable que el miedo esté instalado en el colectivo social, pero tenemos que luchar contra el pánico colectivo y demostrarles que, por mucho que hagan, no nos doblegarán.

La crueldad del atentado en Manchester rebasa límites, pero la respuesta solidaria de la ciudad y de la comunidad internacional demuestran lo inútil de sus esfuerzos por acabar con nuestras libertades. Los británicos tienen que aparcar su odio y responder con mensajes de diálogo y paz, y los medios deben ayudar a ello, como en este artículo de opinión publicado en “The Guardian“. Manchester, reflejo de Londres en el norte de Inglaterra, es una ciudad cosmopolita, conocida por sus diversos avances en libertades y que acoge a ciudadanos de todo el mundo. Esperemos que el miedo y el terror no cambien esta imagen, y si las próximas elecciones tienen algo que decir en este sentido, esperemos que los británicos sepan elegir bien.

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