La crisis que está atravesando Venezuela es tema de máximo auge en nuestro país. Por unos motivos u otros, la información sobre el país sudamericano nos invade casi a diario. ¿Ocurre lo mismo en el resto del mundo? En las últimas semanas, la agudización de la situación hace que muy pocos sean los días que no se hable de este país en nuestros medios. Por ejemplo, en la sección del periódico español El Mundo dedicada a Venezuela vemos en las últimas semanas encontramos noticias publicadas todos los días. El 8 de julio, día en que se liberó al opositor Leopoldo López, encontramos hasta siete informaciones y una galería fotográfica; los días siguientes, una vez madurado el acontecimiento, se repiten los artículos de opinión, como éste de Gina Montaner o éste otro, publicado en El País, de Antonio Navalón, donde el autor realiza un paralelismo entre el también preso político Nelson Mandela y Leopoldo López y alaba la mediación del expresidente de España Rodríguez Zapatero para la liberación del opositor venezolano.

Todo lo que ocurre en Venezuela siempre ha tenido gran interés en nuestro país, tanto antes con Hugo Hugo ChávezChávez al mando como en el presente con Nicolás Maduro. Y más aún ahora que la situación parece estar peor que nunca. Los venezolanos que pueden emigran del país y dejan atrás a familias que luchan a diario por conseguir productos básicos como papel higiénico o pañales, por no hablar de medicamentos y otros alimentos básicos. El gobierno lo niega, pero ya existe una crisis humanitaria, como se puede leer en este artículo del Observatorio de los Derechos Humanos (Human Rights Watch), y en los lugares más deprimidos se empieza a pasar hambre. A ello hay que sumarle la inseguridad, con robos a diario que impiden gestos tan inocuos como llevar un simple reloj o una joya, los cuáles sufren altas probabilidades de ser robados por llevarlos. Y todo esto ocurre, atentos al dato, en el país que tiene las mayores reservas de petróleo del mundo, además de ser el quinto en cuanto a exportación se refiere.

 

Venezuela y sus convecinos americanos

¿Interesa la crisis de Venezuela en el mundo? Empezando por América, podríamos decir rotundamente que sí. Los principales periódicos estadounidenses se dan eco por descontado de lo que está ocurriendo al sur de su continente. Así, en la portada de internacional del New York Times podemos encontrar hoy mismo un artículo de opinión publicado ayer con el siguiente título: “Leopoldo López está en casa. Pero Venezuela no es libre” (“Leopoldo López is home. But Venezuela is not free”); además, su hemeroteca recoge información detallada sobre los últimos acontecimientos. En el Washington Post se produce una situación paralela: también su hemeroteca está plagada de informaciones al respecto y en su portada de internacional encontramos una noticia sobre Venezuela: en ella se habla de la profunda crisis económica que atraviesa el país, fundamentada con diversos testimonios de venezolanos; casi 400 comentarios avalan el gran interés por esta noticia, la mayoría de ellos muy críticos con la situación que atraviesa el país. Y es que en general, como no podía ser menos en EE.UU., vemos cómo todas las informaciones y opiniones se inclinan de forma negativa a valorar la difícil situación que atraviesa Venezuela.

Maracaibo

Ciudad venezolana de Maracaibo

En los diarios sudamericanos la situación es bastante parecida. Todos ellos cubren ampliamente la crisis de su vecino. El argentino La Nación trae en portada una información con casi 200 comentarios donde atacan con uñas y dientes al gobierno venezolano; también los artículos de opinión son contundentes, como éste de Andrés Oppenheimer donde se critica la pasividad y permisividad de Maduro ante los recientes ataques a la Asamblea Nacional. Otros diarios, como El Tiempo, de Colombia, también son críticos e incluyen numerosas noticias sobre el caso.

Pero al gobierno de Maduro aún le quedan, aunque pocos, algunos amigos. Tras perder el favor de países como Argentina o Brasil, aún le favorecen algunos vecinos como Ecuador o Bolivia. En éste último, en uno de sus diarios, La Prensa, vemos algunas noticias afines al régimen venezolano, pero otros como El Diario no lo son tanto.

 

Europa

Si analizamos los medios del continente europeo se rebaja cuantitativamente el peso de Venezuela en sus informaciones. The Independent en Reino Unido, Le Figaro en Francia o De Telegraaf en Holanda no hablan tanto de este país como los diarios americanos, pero todos ellos repasan los últimos hechos acaecidos en Venezuela. Incluso el australiano The Australian incluye informaciones de los últimos días como la liberación de Leopoldo López, algo que, por el contrario, aún no recoge el irlandés The Irish Times. Solo nuestro vecino portugués Correo de Manha puede equipararse en cuanto a su cobertura al nivel español.

Bandera de VenezuelaPor otro lado, también encontramos artículos curiosos como éste publicado justo ayer en el británico The Guardian y que demuestran que Venezuela importa en Europa. En él se habla de “El sistema“, un programa gubernamental del régimen venezolano para sacar niños de la pobreza y convertirlos en músicos; en él se critica, de esta forma, la gran complicidad de estos músicos con el régimen y de la represión contra aquellos que se han revelado; es decir, un ejemplo de instrumentalización gubernamental -nunca mejor dicho- del arte para conseguir fieles a su causa.

En definitiva, vemos que no solo España mediatiza abiertamente el conflicto venezolano. La gran crisis que atraviesa el país interesa en el mundo y España no podría ser menos debido al fuerte vínculo que nos une con los países latinoamericanos. Pero este vínculo está siendo tergiversado de forma cualitativa en nuestro país, ya que no sólo es que nos atraiga el caso venezolano por el evidente interés informativo, es que una vez más hemos hecho de esto un problema local y hemos politizado agresiva y egoístamente el problema de los venezolanos. Nuestros políticos se afanan en recriminarse unos a otros, como de costumbre, un caso ajeno que más que rifirrafe político necesita diplomacia y ayuda internacional, y nuestros medios, entrando siempre al trapo, así lo recogen. Una gran pena.

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